Me cago en la Biología

Mayo 13, 2009

Los estudiantes de Biología por fin tienen un himno. Lleva rodando por la red un tiempo y va a ser la canción del verano en todas las facultades de Ciencias. Carmelo, el autor, es estudiante de Biología de la Universidad de Alcalá de Henares.


 

Yo que lo que quería
era dar de comer
a los pingüinos del zoo,
me vine a Biología.
Yo que me había visto más de cien veces
las series “Érase una vez el cuerpo humano” y “La vida es así”,
me vine a Biología.
Porque pensaba que esto estaba tirao,
que esto estaba chupao,
que en un pispás yo me licenciaría.
Han pasado cuatro años y sigo aquí estancao
por eso yo me cago en la Biología.
Me cago en la ADN Polimerasa I, II y III,
y en el ciclo de Krebs.
Me cago en el anamensis, en el afarensis, en el africanus
y en el Homo florisiensis también.
Me cago en Pangea, me cago en Gondwana,
me cago en Laurasia y hasta en Pantalasa,
me cago en la deriva continental.
Me cago en Rickettsias y en Streptococcus
me cago en Bacillus antrhacis,
micromundo infernal.
Me cago en Mendel, me cago en Chargaf,
en Watson, en Crick, Messelson-Stahl,
en Hersey, en Chase, en Morgan, en Griffin,
en Hardy, en Weinberg y en muchos más.
Me cago en todos los epitelios,
la glándula, vesículas, trabéculas, columela, la mácula, la cóclea,
la ventana vestibular, en la membrana basilar de la rama timpánica.
Me cago en post-cosecha, ¿?, en plantas muertas.
En agua del grifo, MilliQ, destilada, salobre, somera, caliente, templada,
Me cago en Drosophila melanogaster, salvaje, mutante, sea sepia, sea black,
sobredosis de éter que sirva de ejemplo,
si caen en mis manos será su final.
Me cago en purinas, en pirimidinas, en la replicación semiconservativa,
en el plásmido R, en el factor F, ligasa, helicasa, topoisomerasa.
Me cago en matrices, en puntos de corte, puntos de equilibro, no quiero integrar.
Me cago en funciones, en inecuaciones y en las derivadas, puto L’Hôpital.
Me cago en la actina, fascina, fibrina, fodrina,
en la minimiosina, en la calmodulina, en la tricohialina,
en la epinemina, serina, y en la queratina.
Me cago en las mutaciones, en las deleciones, en la Selección Natural,
cuellos de botella y en las migraciones.
Me cago en Charles Darwin, Linneo y Lamarck.
Poríferos, nemátodos, en céstodos, plantígrados,
mamíferos, rotíferos, también en gasterópodos,
en fásmidos y cánidos,
en quelicerados, en urocordados, en arácnidos.
Me cago en la ecología, fisología, organografía, inmunología, citología,
la histología, la zoología, también en parasitología,
como no en la microbiología, antropología, micología, fitopatología.
En botánica, en bioquímica, en genética,
en matracas, en física o química.

VER: Blog Enjoy the silence


Manifiesto matemático

Diciembre 17, 2008

Por una educación pública de calidad
¡Matemáticas en misa ya!

Somos un grupo de docentes de todos los niveles educativos que estamos muy preocupados por el bajo nivel cultural en nuestra sociedad, los altos índices de fracaso escolar y la proliferación de telebasura. Para salir de esta situación queremos traspasar los muros de las escuelas, los institutos y las universidades, llevando la cultura y la educación a ámbitos en los que hasta la fecha hemos estado ausentes, en los que nuestra dejadez ha privado a muchos ciudadanos del derecho universal a la cultura.

Como primer paso, queremos llegar a un acuerdo con las autoridades eclesiásticas para que nos cedan un diez por ciento del tiempo de las misas con el fin de que profesores especialistas en las distintas disciplinas puedan llegar más fácilmente a los creyentes mediante breves intervenciones didácticas. Estamos estudiando cuál sería el momento idóneo para insertar en las misas contenidos científicos y culturales, tal vez inmediatamente después de la consagración o justo antes del padre nuestro. Está claro que algunos feligreses podrían, con razón, objetar que ellos no tienen por qué aumentar sus conocimientos ni su cultura, ya que acuden a misa con el único fin de orar y escuchar la palabra de Dios. Para solucionar este problema, y aunque pudiera parecer inconstitucional, a la entrada a la iglesia les haríamos rellenar un formulario para que manifestaran su preferencia por la religión matemática o la matemática religiosa. Una vez identificadas estas personas, podrían abandonar en el momento adecuado la nave principal de la iglesia y reunirse en las capillas laterales, la cripta o el salón parroquial. Con el fin de evitar agravios, estas personas podrían recibir durante ese rato charlas de carácter no cultural ni educativo pero muy relacionadas con los contenidos que se estén impartiendo en ese momento al resto de los fieles desde el altar. Por ejemplo, los feligreses que no quieran repasar la tabla periódica, estudiarán los efectos perniciosos de los colorantes alimentarios, los que no quieran hacer ejercicios de educación física podrán ver un documental sobre la obesidad, y los que no quieran repasar los verbos irregulares ingleses podrían estudiar estadísticas sobre la importancia de hablar idiomas en el mundo moderno.

Los obispos nos han adelantado que no habría problema en computar el tiempo de cualquiera de estas actividades como tiempo equiparable al dedicado a escuchar la palabra de Dios, a la oración, a la contemplación, la penitencia o a la caridad y en ningún caso podrá discriminarse el acceso a la salvación eterna a los fieles en razón de sus preferencias religiosas o educativas. Tampoco han puesto la más mínima objeción a la aparente contradicción derivada de que el contenido de las misas esté basado en la fe y las creencias, en contraste con la naturaleza científica y académica de los contenidos que habitualmente impartimos en las aulas. En un primer momento, las clases se impartirían sólo durante las misas obligatorias de los domingos y fiestas de guardar, para más adelante extenderse a otros actos religiosos de asistencia no obligatoria como bautizos, bodas, comuniones, funerales, ejercicios espirituales, ordenaciones sacerdotales e incluso ceremonias de canonización o beatificación.

Pero, ¿de dónde saldría el dinero para pagar al profesorado que trabaje los domingos? Sin duda alguna de los donativos que los fieles depositan en los cepillos, del porcentaje de impuestos destinados al sostenimiento de la Iglesia Católica o, en general, de los presupuestos de la Iglesia. Para garantizar la calidad de las enseñanzas impartidas, nuestra asociación gestionaría directamente el dinero aportado por la Iglesia y con él contrataría a profesores de sólida formación pedagógica y científica que se encargarían de impartir las clases durante las misas. Naturalmente, dado el carácter eminentemente exacto de las clases, no dudaríamos en despedir fulminantemente a aquellos profesores que no mantuvieran una coherencia ortodoxa con su vida profesional y personal haciendo cosas como casarse o divorciarse no exactamente, no acudir a misa matemática o participar en cualquier tipo de actos no científico. Finalmente, llevaremos nuestras negociaciones hasta el mismo Vaticano, con cuyas autoridades firmaríamos un concordato que garantizara la continuidad de nuestra noble tarea docente en las iglesias durante los años venideros.

Entre tanto, puedes hacer llegar nuestra propuesta educativa a docentes, padres, alumnos, políticos, sindicalistas, medios de comunicación e incluso a las autoridades eclesiásticas, para que entre todos contribuyamos a una cultura matemática.